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La séptima generación de Fakémon transcurre en la región de Vergus, llamada así por la forma fálica que adopta esta región. Debido a su extenso tamaño, abarca toda una gama de climas y biomas, que le confieren una gran variedad de Fakémon en su fauna auctóctona. Es un centro de recreación muy caro y todo está privatizado, por lo que tendrás que cascártela con lija de grano grueso para conseguir PokéPesos en la gran ciudad con el fin de pagar por absolutamente todo.

El señor Mari Conde Playas, un extravagante empresario multimillonario, dueño del gran Estadio Bukk Akke, patrocina y organiza cada año el gran Gran Torneo de Vergus, donde entrenadores de todos los rincones de todos los mundos en todos los multiversos se reúnen para competir, haciendo mierda sus Fakémon para conseguir premios exorbitantes en dinero, medallas, trofeos de adamantio y putas.

La gran dificultad que añade la privatización y la instauración de un modelo económico que abusa constantemente de los habitantes menos pudientes hace que los viajeros de esta zona estén luchando constantemente para no quedarse sin un duro y evitar la prostitución transexual, principal motor económico clandestino en la región. Sumado a esto, las tasas de crimen vinculados al robo y la extorsión son increíblemente altos. Además, han surgido numerosas células paramilitares que constantemente hacen destrozos y destruyen cuanta cosa vean en la ciudad, a modo de protesta por los elevados precios que hasta por ir a mear al centro comercial deben pagar sin otra alternativa, pues sacarse el pene en la vía pública está penado por la ley.

La desconfianza entre ciudadanos es constante. Si bien eso no imposibilita el hacer amigos aquí, nunca confiarán plenamente en nadie. El poco dinero que la clase baja logra acumular, normalmente es guardado bajo innumerables llaves, y siempre llevarán a sus Fakémon de tipo lucha para escoltarlos cada vez que realizan una transacción. Si de dinero se trata, la única regla es que cuides lo tuyo.

Los centros Fakémon, completamente comprados por la Corporación DeVergus, cobrarán a sus clientes por curar a los Fakémon antes, lo cual hace también preocupante la estabilidad física de los Fakemón en combate, donde claramente si pierdes, deberás pagar para continuar. Esto también degenera en la constante lucha de clases, donde la clara ventaja de los ricos es poder curar a sus Fakémon constantemente, además de comprarles añadidos y objetos únicos que les proporcionan una clara ventaja. Poco a poco la clase baja debe sucumbir ante el poder de la avaricia ajena y servir de esclavos en alguna casa patronal por el resto de sus vidas.

¿Deseas un destino cruel y con mínimas posibilidades de salir victorioso? ¿Quieres empobrecerte hasta ser el más paupérrimo de toda la región? ¿Quieres rebelarte contra un sistema y ser callado a base de castigos y fuerza bruta? ¿O crees que posees la voluntad y la fuerza suficientes para meterles el pene en la boca a todos los poderosos? ¡Comienza tu aventura insanamente difícil en la Séptima Generación de Fakémon!

PD: chupadlo y saboreadlo.